Haciendo a Di-s Lo Más Importante

Nos encontramos en el mes de Elul, un tiempo especialmente propicio para detenernos, mirar hacia nuestro interior y prepararnos para las Grandes Festividades que se acercan.

Elul nos invita a hacernos una pregunta fundamental: ¿qué lugar ocupa Hashem en nuestra vida? No solamente en la sinagoga, no solamente durante el rezo o el estudio de Torá, sino en nuestras decisiones, en nuestras relaciones, en nuestro trabajo y en cada aspecto de nuestra vida cotidiana.

Nuestros Sabios nos enseñan que debemos servir a Hashem con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas. Esto significa que nuestra relación con Él no puede estar dividida. No podemos dedicar una parte de nuestra vida a la espiritualidad y otra completamente desconectada de ella. El desafío consiste en reconocer a Hashem en todos nuestros caminos.

El mes de Elul no nos pide convertirnos de un día para otro en personas perfectas. Nos pide algo más realista y profundo: identificar un área en la que podemos crecer y comenzar a trabajar en ella.

Cada persona tiene su propio desafío. Lo que para uno puede ser sencillo, para otro puede representar una verdadera lucha. Por eso no debemos compararnos con los demás. El verdadero examen de Elul es preguntarnos: ¿Estoy avanzando respecto de quien era ayer?

Incluso nuestras buenas acciones merecen ser examinadas. Podemos preguntarnos: ¿Por qué doy Tzedaká? ¿Por qué ayudo a los demás? ¿Busco realmente hacer el bien o necesito que otros reconozcan lo que hago?

Una hermosa manera de trabajar sobre esto es realizar actos de bondad de manera anónima. Ayudar sin recibir reconocimiento nos permite descubrir la satisfacción profunda de hacer lo correcto simplemente porque es correcto.

También debemos aprender a reconocer a Hashem en nuestros logros. Cuando alcanzamos algo, cuando tenemos éxito, cuando conseguimos aquello por lo que luchamos, debemos recordar que nuestras capacidades, nuestras oportunidades y nuestras fuerzas también son regalos del Creador.

Elul es, entonces, un llamado a reordenar nuestras prioridades.

Antes de preguntarnos cuánto queremos ganar, cuánto queremos alcanzar o qué queremos conseguir, debemos preguntarnos: ¿qué clase de persona quiero ser delante de Hashem?

Que este mes de Elul sea para todos nosotros un tiempo de reflexión sincera, de crecimiento verdadero y de acercamiento a HaKadosh Baruj Hu.

Que podamos aprovechar estos días para corregir aquello que debemos corregir, fortalecer aquello que necesita ser fortalecido y valorar todas las bendiciones que Hashem nos concede cada día.

Y que, con la ayuda de Hashem, lleguemos a los Iamim Noraim con un corazón más limpio, una fe más profunda y el firme compromiso de continuar creciendo en Torá, en Mitzvot y en nuestras cualidades personales.

Que Hashem bendiga a cada integrante de nuestra comunidad y a todas nuestras familias.

Ketivá veJatimá Tová.

Leshaná Tová Tikatevu vetejatemú.

Que seamos inscriptos y sellados para un año bueno, dulce, de salud, paz, prosperidad y muchas bendiciones.