Iom Kipur: Todo Lo Que Necesitas Saber

Estamos acercándonos a Iom Kipur, el día más sagrado del año. Y quizás una de las preguntas más importantes que podemos hacernos es: ¿qué significa realmente vivir Iom Kipur?

Iom Kipur no es simplemente un día en el que no comemos ni bebemos. Es un día en el que intentamos dejar, aunque sea por unas horas, todo aquello que normalmente ocupa nuestra atención, para recordar quiénes somos verdaderamente.

Nuestros Sabios explican que en Iom Kipur nos parecemos a los ángeles. No porque dejemos de ser seres humanos, sino porque durante este día intentamos elevarnos por encima de nuestras necesidades materiales y conectarnos con nuestra dimensión espiritual.

Durante todo el año estamos ocupados con el trabajo, la comida, las preocupaciones, las compras, las responsabilidades y tantas cosas que forman parte de nuestra vida. Todo eso tiene su lugar. Pero Iom Kipur nos invita a detenernos y preguntarnos:

¿Estoy viviendo de acuerdo con lo que realmente quiero ser?

El ayuno, la ropa blanca, la ausencia de ciertos placeres físicos y nuestra presencia en la sinagoga no son un castigo. Son herramientas para ayudarnos a cambiar nuestras prioridades.

Por unas horas dejamos de darle protagonismo al cuerpo para darle protagonismo al alma.

Pero hay algo todavía más profundo.

Iom Kipur nos enseña que no alcanza con pedirle perdón a Hashem si no estamos dispuestos a reparar aquello que hicimos con otra persona.

Por eso, antes de Iom Kipur, tenemos una tarea fundamental: mirar hacia atrás, pensar si lastimamos a alguien, si dijimos algo que no debíamos, si fuimos injustos, si dejamos de valorar a alguien, si tuvimos una actitud que generó dolor.

Y entonces tener la grandeza de decir:

“Perdón.”

A veces creemos que pedir perdón nos hace débiles. En realidad, hace falta mucha fortaleza para reconocer un error.

Iom Kipur nos da algo extraordinario: la posibilidad de comenzar nuevamente. No importa solamente lo que hicimos durante el año; importa también quién decidimos ser a partir de ahora.

Por eso, vivamos este Iom Kipur no solamente pensando en cuánto falta para terminar el ayuno, sino pensando en qué queremos cambiar cuando el ayuno termine.

Que podamos entrar a Iom Kipur con humildad, con sinceridad y con el corazón abierto.

Que podamos pedir perdón, perdonar y, sobre todo, comprometernos a ser mejores.

Y que Hashem escuche nuestras tefilot, nos inscriba y selle para un año de vida, salud, paz, alegría, parnasá y muchas berajot para cada uno de nosotros y para toda nuestra comunidad.

Gmar Jatimá Tová.

Que tengamos un Iom Kipur profundo, significativo y transformador.