Lo Que Hashem Nos Dios Es Bueno

Vivimos en una época en la que constantemente se nos invita a mirar lo que nos falta.

Vemos lo que tiene el otro, sus capacidades, sus recursos, su apariencia, sus oportunidades, y muchas veces terminamos pensando: “Si yo tuviera eso, sería más feliz.”

Sin embargo, la enseñanza de nuestros Sabios nos propone una mirada completamente diferente: HaShem conoce exactamente qué necesita cada persona y nos ha otorgado aquello que es apropiado para nuestra misión en este mundo.

El Rav Avigdor Miller enseña una idea muy profunda: incluso las capacidades extraordinarias que encontramos en los animales fueron creadas específicamente para ellos. El águila necesita una visión extraordinaria para sobrevivir; otros animales poseen sentidos mucho más desarrollados que los nuestros porque esas características son necesarias para su existencia.

Pero nosotros no necesitamos ser águilas.

HaShem nos dio exactamente aquello que necesitamos.

Y esto contiene una enorme enseñanza para nuestra vida.

Muchas veces creemos que una capacidad mayor sería necesariamente una bendición. Pensamos: “Si pudiera ver más, saber más, tener más, ganar más, alcanzar más… estaría mejor”.

Pero no siempre más significa mejor.

Una persona puede tener mucho conocimiento y carecer de sabiduría. Puede tener una gran capacidad y no saber utilizarla. Puede tener enormes recursos y no encontrar tranquilidad.

Por eso debemos aprender a decir:

“Boruj HaShem por lo que tengo.”

Nuestros sentidos mismos nos enseñan esta lección. Tenemos ojos para ver, pero también debemos aprender a cuidar nuestros ojos. Tenemos oídos para escuchar, pero debemos saber qué palabras permitir entrar en nuestro corazón. Tenemos una boca para hablar, pero debemos aprender cuándo hablar y cuándo guardar silencio.

La grandeza del ser humano no está solamente en lo que puede hacer, sino en su capacidad de elegir cómo utilizar lo que HaShem le dio.

Hay otra enseñanza muy hermosa en las palabras del Rav Miller: debemos saber agradecer incluso a aquellas personas que fueron instrumentos para traer beneficios al mundo.

Thomas Edison, por ejemplo, contribuyó al desarrollo de la iluminación eléctrica. Podemos reconocer su aporte y agradecerle, pero al mismo tiempo recordar que, desde nuestra perspectiva de Emuná, la fuente última de toda sabiduría es HaShem.

Como enseñan nuestros Sabios, debemos aprender a reconocer la mano del Creador detrás de todo aquello que beneficia a la humanidad.

Esto también nos enseña a mirar con gratitud a nuestro alrededor.

Hay personas que HaShem coloca en nuestro camino para ayudarnos. Algunas nos enseñan directamente; otras nos ayudan con una palabra, una acción, un invento o simplemente con un buen ejemplo.

Debemos aprender a reconocer el bien y decir:

“Gracias.”

Gracias a HaShem, y también gracias a quien fue Su instrumento para hacer llegar ese bien.

Querida comunidad:

Quizás una de las grandes tareas espirituales de nuestra generación sea recuperar la capacidad de agradecer lo que ya tenemos.

No esperemos a perder algo para descubrir su valor.

Agradezcamos nuestros ojos mientras podemos ver.

Agradezcamos nuestros oídos mientras podemos escuchar.

Agradezcamos nuestra familia.

Agradezcamos nuestro sustento.

Agradezcamos nuestros amigos.

Agradezcamos cada oportunidad de hacer una mitzvá.

Y, sobre todo, agradezcamos a HaShem por habernos dado una vida con propósito.

No necesitamos tener las capacidades del águila ni la fuerza de un animal extraordinario.

HaShem no se equivocó al crearnos como nos creó.

Nos dio las herramientas que necesitamos para cumplir nuestra misión.

La pregunta no debería ser solamente: “¿Qué me falta?”

La pregunta verdaderamente importante es:

“¿Estoy utilizando correctamente todo lo que HaShem ya me dio?”

Que podamos desarrollar una mirada de gratitud, reconocer las bondades que recibimos cada día y utilizar nuestros talentos para hacer el bien, acercarnos a HaShem y beneficiar a quienes nos rodean.

Y que podamos decir con sinceridad, no solamente con los labios sino desde lo profundo del corazón:

Boruj HaShem, lo que HaShem me dio es bueno.