Cantar La Canción De Nuestras Vidas

Esta semana leemos la Parashá Haazinu, conocida como “la canción” que Moshé transmitió al pueblo de Israel.

Y surge una pregunta muy profunda: ¿por qué Haazinu es llamada una canción, si gran parte de ella habla de dificultades, sufrimientos y consecuencias por alejarnos de Hashem?

La respuesta está en una de las enseñanzas centrales de la Parashá:

“La Roca, perfecta es Su obra, porque todos Sus caminos son justicia.”

Haazinu nos enseña que la vida se parece a una gran melodía. Cuando escuchamos solamente una nota, quizás no entendemos su sentido. Puede parecernos extraña, triste o incluso desagradable. Pero cuando esa nota se une con todas las demás, dentro de la música completa, descubrimos que tenía un lugar y un propósito.

Así también sucede con nuestra vida.

Hay momentos que comprendemos y agradecemos inmediatamente. Pero existen otros que nos cuesta aceptar: situaciones inesperadas, dificultades, pérdidas, cambios o caminos que no elegimos.

Desde nuestra perspectiva, vemos solamente una pequeña parte de la melodía.

Hashem, en cambio, escucha la canción completa.

La Torá nos invita a confiar en que incluso aquello que hoy no logramos comprender puede formar parte de un plan mucho más grande. No significa que debamos dejar de sentir dolor o que todo lo difícil sea fácil de aceptar. Significa que, aun dentro de la dificultad, podemos encontrar la fuerza para seguir creciendo y confiar en que nuestra historia no está compuesta de acontecimientos aislados.

Un ejemplo maravilloso aparece en la historia de Iosef.

Mientras sus hermanos lo venden y comienza, aparentemente, un camino de sufrimiento que llevará al pueblo de Israel al exilio, la Torá nos cuenta simultáneamente la historia de Iehudá y Tamar. A primera vista, parecen dos historias completamente desconectadas.

Sin embargo, ambas estaban construyendo el futuro del pueblo de Israel.

Mientras comenzaba el camino hacia el exilio a través de Iosef, también se estaba preparando, a través de Iehudá, la descendencia que conduciría finalmente hacia la redención.

Una dificultad y una esperanza. Un descenso y una futura elevación. Dos notas que, vistas por separado, parecen no tener relación, pero que juntas forman parte de una misma melodía.

También nuestra vida está llena de esas notas.

Quizás hoy estamos atravesando algo cuyo significado todavía no podemos entender. Quizás nos preguntamos por qué ocurrió algo, por qué determinado camino se cerró o por qué tuvimos que atravesar determinada dificultad.

Haazinu nos recuerda que no conocemos toda la canción.

Nuestra tarea es seguir tocando nuestra parte con emuná, con Torá, con esfuerzo y con la convicción de que cada experiencia puede ayudarnos a crecer y acercarnos a nuestro verdadero potencial.

En estos días previos a Iom Kipur, este mensaje adquiere todavía más fuerza. Es un momento para mirar nuestra vida con perspectiva, agradecer por lo que recibimos, aprender de aquello que nos costó y confiar en que todavía quedan muchas páginas por escribir.

Que podamos aprender a escuchar la canción de nuestras vidas.

Que sepamos agradecer por las notas alegres, tener paciencia frente a las notas difíciles y, sobre todo, recordar que aunque nosotros no siempre comprendamos la melodía, Hashem conoce la canción completa.

Que podamos entrar a Iom Kipur con emuná, humildad y esperanza, y que Hashem nos conceda un año de salud, crecimiento, paz y muchas nuevas razones para agradecer.