Después de haber vivenciado Rosh Hashaná, Iom Kipur y los días de Sucot, llegamos a Shminí Atzeret y Simjat Torá.
Y hay algo muy especial en este momento.
Imaginemos a un padre que durante una semana estuvo celebrando una fiesta con todos sus hijos. Hubo alegría, comida, música y encuentros. Finalmente, llega el momento de despedirse. Todos comienzan a regresar a sus casas.
Pero antes de que se vayan, el padre le dice a sus hijos:
“Quédense un día más. Quiero estar con ustedes un poco más, solamente nosotros.”
Ese es, en cierto sentido, el mensaje de Shminí Atzeret.
Después de haber compartido con Hashem durante Sucot, Él nos invita a quedarnos un día más.
No necesitamos otra gran celebración.
No necesitamos grandes explicaciones.
Simplemente necesitamos quedarnos cerca.
Y quizás este sea uno de los mensajes más importantes para llevarnos de estas fiestas:
La conexión con Hashem no termina cuando termina una festividad.
Durante Elul nos preparamos.
En Rosh Hashaná reflexionamos.
En Iom Kipur hicimos teshuvá.
En Sucot salimos de nuestra comodidad y aprendimos a vivir con emuná (Fé) y alegría.
Y ahora llega Shminí Atzeret para decirnos:
“Todo esto que viviste no lo dejes atrás. Llevátelo con vos.”
Y entonces llega Simjat Torá.
¿Por qué terminamos la lectura de toda la Torá y, prácticamente inmediatamente, comenzamos nuevamente desde Bereshit?
Porque la Torá no puede convertirse en algo viejo para nosotros.

Cada año volvemos a leerla como si fuera nueva.
Porque quizás nosotros somos diferentes.
El texto puede ser el mismo, pero nosotros ya no somos los mismos.
Lo que hace un año leímos y no comprendimos, hoy puede hablarnos de una manera completamente distinta.
Una palabra puede tocar nuestro corazón.
Una historia puede responder una pregunta que tenemos hoy.
Un versículo puede acompañarnos en una situación que hace un año ni siquiera imaginábamos.
Por eso bailamos con la Torá.
No porque hayamos terminado de estudiarla.
Bailamos porque tenemos el privilegio de volver a recibirla.
Y hay algo todavía más hermoso: en Simjat Torá no solamente celebramos que conocemos la Torá sino que ella es nuestro combustible espiritual..
Celebramos que pertenecemos a ella.
La Torá conecta al pueblo judío con Hashem y, generación tras generación, nos permite continuar una historia que comenzó hace miles de años.
Por eso, queridos amigos, cuando termine esta temporada de fiestas, no pensemos:
“Se terminaron las fiestas.”
Pensemos:
“Ahora comienza el verdadero desafío.”
Porque todo lo que sentimos en Rosh Hashaná, todo lo que lloramos en Iom Kipur, toda la alegría de Sucot y toda la emoción de Simjat Torá tienen que acompañarnos durante el resto del año.
La pregunta no es solamente qué sentimos durante las fiestas.
La pregunta es:
¿Qué vamos a hacer con todo lo que sentimos cuando las fiestas terminen?
Que podamos llevar la alegría de Sucot a nuestros hogares.
La humildad de Iom Kipur a nuestras relaciones.
La esperanza de Rosh Hashaná a nuestros desafíos.
Y la Torá de Simjat Torá a cada día de nuestra vida.
Que Hashem nos conceda un año de crecimiento, salud, abundancia, unidad y mucha alegría.
Y que podamos sentir siempre que, incluso cuando termina una celebración, Hashem nos está diciendo: “Quedate un poco más cerca de Mí.” conectados hasta la eternidad!













