Esta semana leemos la Perashat Matot–Masei. En la primera parte, Matot, la Torá nos enseña la enorme responsabilidad que implica la palabra de la persona y el valor de los votos y compromisos que asumimos.
La Torá nos dice: “No profanará su palabra; todo lo que salga de su boca deberá cumplir” (Bamidbar 30:3). A partir de este versículo, nuestros Sabios desarrollan las leyes de los votos y explican que, en determinadas circunstancias, existe la posibilidad de anularlos cuando fueron formulados sin considerar todos los elementos de la realidad o cuando la persona reconoce que su manera de pensar y de sentir ha cambiado.

La psicología moderna confirma una enseñanza que la Torá ya transmitía hace miles de años: el ser humano suele equivocarse al predecir cómo se sentirá en el futuro. Muchas decisiones son tomadas bajo el impulso del enojo, la tristeza o incluso la euforia, creyendo que esas emociones permanecerán para siempre. Sin embargo, con el paso del tiempo, los sentimientos cambian y aquello que parecía indispensable puede dejar de tener importancia.
Por ello, la Torá nos exhorta a actuar con serenidad y reflexión. Antes de comprometernos, hablar o reaccionar impulsivamente, debemos detenernos, analizar la situación y permitir que las emociones se aquieten. Las decisiones tomadas con calma suelen ser más sabias y más cercanas a la voluntad de Hashem.
Que el mensaje de Matot–Masei nos inspire a valorar el poder de nuestras palabras, a pensar antes de actuar y a recordar que quien gobierna sus emociones también fortalece su carácter y su servicio a Hashem.













