Esta semana leemos la Perasha Shoftim. Entre sus numerosas enseñanzas, la Torá nos habla de la responsabilidad del rey y establece límites muy claros respecto de la acumulación de riqueza, poder y bienes materiales.
La Torá nos dice:
“Y no aumentará para sí plata y oro en exceso”.
Nuestros Sabios y comentaristas encuentran en esta enseñanza una advertencia que no se limita únicamente a un rey. Nos recuerda un peligro muy humano: que aquello que poseemos termine poseyéndonos a nosotros.
El problema no es tener dinero. El dinero puede ser una gran bendición cuando sabemos utilizarlo correctamente. Podemos trabajar, prosperar, construir un hogar, brindar seguridad a nuestra familia y ayudar a los demás.
El peligro aparece cuando el dinero deja de ser un medio y se convierte en el objetivo de nuestra vida.
Rav Shimshon Rafael Hirsch explica que quien ama el dinero nunca siente que tiene suficiente. Siempre existe algo más que alcanzar, algo más que comprar, algo más que acumular. Y esa búsqueda constante puede hacer que la persona pierda de vista lo esencial.
Por eso, la pregunta que debemos hacernos no es solamente:
“¿Cuánto tengo?”
Sino:
“¿Para qué tengo lo que tengo?”
¿Utilizamos nuestras posibilidades para ayudar a nuestros hijos?
¿Para honrar a nuestros padres?
¿Para dar tzedaká?
¿Para recibir invitados?
¿Para estudiar Torá?
¿Para ayudar a quien atraviesa una dificultad?

Cuando la riqueza se transforma en una herramienta para hacer el bien, adquiere un sentido mucho más elevado.
La Perasha Shoftim nos enseña que incluso una persona que ocupa una posición de enorme poder debe recordar que existe algo por encima de ella: HaShem.
Y esta enseñanza es profundamente relevante para todos nosotros.
Podemos tener éxito, pero debemos conservar la humildad.
Podemos tener bienes, pero no debemos convertirlos en nuestra identidad.
Podemos aspirar a progresar, pero sin olvidar para qué estamos viviendo.
La verdadera riqueza no se mide solamente por lo que una persona puede acumular, sino por lo que es capaz de hacer con aquello que HaShem puso en sus manos.
Que esta Perasha Shoftim nos ayude esta semana a revisar nuestras prioridades y a preguntarnos con honestidad dónde está nuestro corazón.
Que sepamos recibir las bendiciones materiales con gratitud, administrarlas con responsabilidad y utilizarlas para construir una vida de Torá, familia, bondad y tzedaká.
Que HaShem nos conceda parnasá tová, salud, paz, humildad y sabiduría para utilizar correctamente todas las bendiciones que recibimos.













