Designar un Rey

Esta semana leemos la perashá Shoftim, donde la Torá nos ordena: “Ciertamente te impondrás un rey” (Devarim 17:15). Nuestros sabios explican que designar un rey es una mitzvá, pero no simplemente como un símbolo, sino como un acto de aceptación de autoridad. El rey debía ser un líder que guiara al pueblo conforme a la voluntad de Hashem, no un servidor de los caprichos del pueblo.

El profeta Shmuel reprendió al pueblo cuando clamaron “Danos un rey” (Shmuel I, 8:5), porque lo hicieron no desde la sumisión, sino desde la comodidad. Querían un rey para ellos, que siguiera su voluntad, y no un líder que los elevara y condujera hacia una vida de Torá y avodat Hashem. Aquí se encuentra una lección profunda: un verdadero liderazgo no consiste en halagar a la multitud, sino en marcar un camino recto, aunque a veces sea exigente.

Rav Israel Salanter enseñaba que antes de la Gueulá, los líderes de la generación serían comparados a perros que parecen ir adelante, pero constantemente miran hacia atrás para seguir a su amo. Es decir, aparentan liderar, pero en verdad sólo siguen la opinión pública.

Amados congregantes, en días de confusión, Shoftim nos recuerda la necesidad de un liderazgo auténtico, guiado por la Torá, y al mismo tiempo la responsabilidad de cada uno de nosotros de aceptar esa guía con humildad. El desafío no es buscar líderes que confirmen nuestras preferencias, sino aceptar a quienes, con yirat Shamayim, nos acercan a Hashem.

Que sepamos escuchar la voz de la Torá y reconocer en ella nuestra verdadera brújula, para que juntos podamos construir un futuro de kedushá, justicia y fidelidad a nuestra misión como pueblo de Israel.