Rav Avigdor Miller sobre el diseño en la naturaleza.
Pregunta:
¿Qué le decimos a alguien que pregunta cómo podemos ver la Mano diseñadora de Hashem en la naturaleza?
Respuesta:
Le decimos lo siguiente: “¿Cómo es que la naranja es de color amarillo brillante por fuera de la cáscara y por debajo no tiene color?”
Puedes ponerte de cabeza y no encontrarás ninguna respuesta. Así es el diseño; eso es, diseño y propósito.
Ahora entendamos esto para que no sea superficial. La naranja antes de que esté apta para el consumo no es amarilla. Es verde. ¿Sabes por qué es verde? Porque un fruto verde se esconde entre las hojas verdes para que no lo veas. No debería ser llamativo.
Todos los frutos cuando están inmaduros son verdes porque las hojas son verdes; esto significa ‘¡No me mires! Porque si me ves ahora y tratas de comerme algo te pasará. Te dolerá el estómago. Tendrás calambres, te enfermarás. No me disfrutarías en absoluto.
Sólo cuando la naranja está madura se vuelve de un color amarillo brillante.
¿Por qué pintan de amarillo los bordes de la estación de metro donde tiene que parar el tren? Para hacerte saber: ‘Cuidado’. Apártate de allí”. Porque el amarillo llama la atención. El amarillo significa precaución en el tráfico. Y por lo tanto, el amarillo significa ‘prestar atención’.
Y entonces el naranja centella con ese amarillo brillante y destaca entre las hojas para decir: ‘Ahora puedes venir y llevarme’.
Pero la pregunta es: ¿es acaso el color amarillo por accidente? ¿Por qué no hay frutos que cuando no están maduros son amarillos y cuando están maduros se vuelven verdes? ¡Nunca encontrarás una fruta así!
¿Por qué las manzanas rojas se vuelven rojas sólo cuando están maduras, y por qué no se vuelven rojas cuando no están maduras, cuando están ácidas y duras, y después de maduras deberían volverse verdes?
¿Por qué las ciruelas se vuelven moradas o de cualquier otro color sólo después de que están suaves y maduras? ¿Por qué los melocotones adquieren ese hermoso rubor sólo después de que están suaves y maduros? Y la respuesta es tan clara como puedes ver con tus ojos: estas frutas están anunciando que ya están aptas para ser comidas.
Y por eso decimos que ves el diseño. No hay nadie en el mundo que pueda discutir en contra de este testimonio. La naranja dice: ‘Mírame y ve a mi Creador El que me diseñó’.
Pero hay más. Cuando la naranja finalmente está apta para comer se vuelve blanda y dulce y ahora puedes pelarla. Sabes que no puedes pelar la naranja cuando no está madura. ¡Es algo extraordinario! Puedes pelar la naranja solo cuando esté madura. La naranja se desprende con facilidad de la cáscara, y puedes pelarla ahora, ¡solo después de que esté madura!
Pero hay mucho mas que esto, cuando abres la naranja, la fruta es realmente una bebida. La naranja es una bebida solo que al abrirla no se derrama el jugo. El jugo está encerrado en muchas celdas diminutas. ¡Es una obra de arte! Supongamos que rompes una botella de refresco, después de romperla, no te sirve, todo se derrama. Pero la naranja todavía está ahí. El jugo de naranja está aprisionado en muchas pequeñas celdas pulposas.

Y luego, cuando terminas de comer esa deliciosa naranja, llegas a las semillas. Y las semillas son amargas y las escupes. ¿Sabes por qué son amargos? Entonces, si vamos al Departamento de Agricultura, tendrán un folleto sobre el tema y ahí dice que las semillas de naranja son amargas para disuadir a la gente de comerlas, así que deberían tirarse al suelo para plantar más naranjos. ¡Oooh, un trozo de Jovat Halevavot—un a libro de ética- del Departamento de Agricultura! Es un diseño maestro. Eso es lo que dice el Departamento de Agricultura.
¿Por qué cuando te comes una manzana y tienes una tupida barba, a veces, después de un tiempo, te acaricias la barba y ves que se cae una semilla de tu barba? ¿Cómo se desprendió la semilla de la manzana? ¿La semilla no estaba suelta al principio?
Debido a que la manzana quiere reproducirse para las generaciones futuras, suelta la semilla y, a medida que comemos manzanas, las semillas se caen. Entonces ahora está en tu barba. Luego caminas una milla más adelante en el camino, estás pensando en una sugiya—un tema talmúdico, y cuando te acaricias la barba estás plantando una semilla allí. si pasas por el mismo lugar, el año entrante encontrarás allí un manzano.
Y ahora otra pregunta, ¿Por qué las semillas de sandía son tan resbaladizas? Sabes que hay grasa en las semillas de sandía; Entonces, si intentas comerte una sandía, las semillas son deliciosas, por cierto, pero cuando intentas agarrar una semilla, se vuela al otro extremo de la habitación y se pierde. ¡El año que viene la encontrarás debajo de los muebles!
Pero si hubieras estado en un entorno natural, comerías en un lugar donde hay un piso de tierra y al año siguiente encontrarías una enredadera de sandía creciendo allí. Y así, lo resbaladizo de la semilla es para que haya más sandías. Es algo extraordinario.
Ahora, la sandía es roja por dentro en la medida en que su carne sea dulce y suave. Tan pronto como cesa la dulzura y la suavidad, cesa el enrojecimiento y se pone mas oscura comenzando a ablandarse en el proceso de descomposición. Y ahora, ¿Por qué la parte que no comemos, la parte mas blanca, entre lo rojo y la corteza es incolora? La respuesta es porque no hay razón para el color, no es apetecible. ¡El color no se desperdicia! El color está sólo para atraerte a comer lo sabroso. Nadie quiere sentirse atraído a comer la cáscara de una sandía.
¿Entonces por qué cuando abres la semilla de la sandía no está roja por dentro? ¿Para qué la semilla tendría que ser roja por dentro?
La respuesta es que Hashem es un planificador cuidadoso. No desperdicia materiales. Tampoco desperdicia pigmento. La semilla no está hecha para que la comas. Él no quiere atraerte para que comas la semilla.
¿Por qué las semillas no tienen hermosos colores? ¿Por qué todas las semillas tienen colores tan apagados? La respuesta es que la semilla quiere permanecer de incógnito. La semilla quiere escapar de tu atención.
La manzana quiere tu atención. La manzana ruega: “Cómeme”. La naranja ruega: “Cómeme”. Pero la semilla ruega: “Ni siquiera me mires”. Déjame en paz.’
Y así, si ves naranjas, sandías y manzanas, ves a un Maestro Diseñador. No hay duda al respecto.













