Envuelto para Regalo

Rabenu Ioná, en el Sefer HaIrá, escribe que desde el inicio del mes de Elul hasta la salida de Yom Kipur, el ser humano debe sentir temor reverente por la gravedad del Juicio. Son cuarenta días en los que nos preparamos para comparecer frente al Juez Supremo.

El Jaié Adam añade que toda persona tiene la obligación de comenzar esa preparación al menos treinta días antes de Rosh Hashaná, a través de teshuvá, tefilá y tzedaká, volcando su corazón por entero en el servicio a Hashem.

En tiempos pasados, relata Rabí Israel Salanter ztz”l, bastaba escuchar la palabra “Elul” para que un estremecimiento de temor sacudiera a todo judío. Como dice el profeta Amós: “Cuando el león ruge, ¿quién no temerá?”. Y nuestros sabios explican que la palabra arieh (león) es acrónimo de Elul, Rosh Hashaná, Yom Hakipurim y Hoshana Rabá.

El Mashguiáh Rabí Ierujam Mír ztz”l enseñaba que, así como las festividades eran tiempos de elevación espiritual donde se absorbía ruaj hakodesh para todo el año, del mismo modo Elul es un tiempo único de voluntad divina. Solo quien sabe valorarlo puede extraer de él sus aguas de vida.

Y aquí está la enseñanza central: Hashem, incluso cuando perdona, solo otorga Su regalo cuando la persona sabe valorarlo. El pueblo de Israel lloró ante la tierra prometida porque no comprendió su grandeza; por eso no pudieron entrar. Del mismo modo, si consideramos a Elul como “un mes más”, perderemos el inmenso obsequio que contiene.

Queridos todos, Elul es un presente envuelto con lazos de misericordia y amor divino. Quien lo abre con conciencia, con teshuvá sincera, con tefilá desde el corazón y con actos de tzedaká, encontrará dentro la fuerza para transformarse y acercarse a Hashem.

No dejemos que este regalo permanezca sin abrir. Aprovechemos cada día, cada instante de Elul, para presentarnos en Rosh Hashaná con la seguridad de que hemos hecho nuestra parte en este sagrado proceso.