Hamás, Hezbolá y los antisemitas deben tener miedo de la fuerza de nuestro amor, porque eso siempre los vencerá sin importar cuáles sean sus planes.
Si bien los padres fundadores del Israel moderno, David Ben Gurión y Menajem Begin, tenían muchos desacuerdos, ambos entendieron que Israel no podía agachar la cabeza para acatar la voluntad de las naciones del mundo. Ben Gurión dijo en una oportunidad: “Lo que importa no es lo que dicen los no judíos, sino lo que hacen los judíos”.
Al describir las lecciones del Holocausto, Begin dijo: “Cuando un judío en cualquier parte del mundo es amenazado o está bajo ataque, debes hacer todo lo que esté a tu alcance para ir a ayudarlo. Nunca debes detenerte a pensar qué dirá el mundo. El mundo nunca tendrá misericordia con los judíos asesinados. Puede que al mundo no necesariamente le guste que los judíos luchen, pero tendrán que tenerlo en cuenta”.
Es incomprensible: Hamás masacra, asesina, viola, roba… ¿y a quién se culpa? A los judíos.
La pregunta respecto a si es mejor ser amado o temido es muy antigua; fue contemplada y debatida por líderes y filósofos. Mientras Israel diezma implacablemente a Hamás y rechaza sin miedo a Hezbolá, infunde miedo en los corazones de sus enemigos y lo siembra en las mentes de sus amigos. Los judíos de todo el mundo están respondiendo a los antisemitas, no con violencia o armas físicas, sino iluminando y responsabilizando a quienes arrancan los pósteres de los rehenes o toleran el odio en las universidades.

La Torá (Devarim 28:10) dice: “Todas las naciones de la tierra verán que el Nombre de Dios es invocado en ti y sentirán temor de ti”. Al comentar estas palabras, el Talmud (Brajot 6a) explica que este versículo se refiere a los tefilín shebarosh, las ‘filacterias que se colocan en la cabeza’. El Talmud no dice tefilín al harosh, los tefilín que se usan sobre la cabeza, sino tefilín shebarosh, en la cabeza. ¿Qué significa esto? Yo me coloco los tefilín sobre mi cabeza… ¿qué son los tefilín en la cabeza?
Cuentan que el Gaón de Vilna, el gran sabio del siglo XVIII, una vez estaba en una posada cuando entró un extraño y atacó al judío que era dueño de la posada. Justo en ese momento, el dueño tenía puesto sus tefilín y estaba rezando. El Gaón escuchó lo que pasaba y abrió la puerta de su habitación, donde él también estaba rezando con sus tefilín. Cuando el atacante vio al Gaón de Vilna, se sintió abrumado de temor y huyó.
Cuando el dueño de la posada preguntó qué pasó, el Gaón le explicó que nuestros sabios enseñaron que cuando alguien ve el tefilín de la cabeza eso le da miedo. El dueño de la posada le respondió: “¿Pero yo también tenía puesto mi tefilín sobre la cabeza y eso no evitó que me atacara?”.
El Gaón le explicó: “Tú tenías tu tefilín sobre la cabeza, yo tengo mi tefilín en mi cabeza. Yo no sólo coloco una caja de cuero arriba de mi cabeza, sino que pongo sus mensajes, sus valores y sus ideas dentro de mi cabeza”.
El Gaón dijo que cuando creemos, vivimos y practicamos lo que Dios quiere de nosotros, las naciones del mundo nos temen.
¿Temor o amor? Que nuestros enemigos teman cuánto los judíos amamos: cuánto los judíos amamos a Dios y cuánto los judíos nos amamos los unos a los otros.
Hamás, Hezbolá y los antisemitas del mundo deben tener miedo. Deben tener miedo de la fuerza y el poder de nuestro amor, porque nuestro amor siempre los vencerá, sin importar cuáles sean sus planes.













