Grandeza

Efraim Lebowitz, uno de los estudiantes de la Ieshivá del Jafetz Jaim en la ciudad de Radin, fue acusado de ser espía alemán, y fue llevado a juicio en Rusia. Su abogado no judío le pidió al Jafetz Jaim que atestigüe en favor de su cliente en la corte. El Jafetz Jaim aceptó y viajó a la ciudad de Whitbask, en donde el juicio tuvo lugar.

Después de la declaración del Jafetz Jaim, el abogado quiso demostrar la gran piedad de su testigo al juez, y relató la siguiente historia:

“Una vez, cuando el Jafetz Jaim estaba en Varsovia, un hombre se acercó a él con un billete de cinco rublos en su mano, y clamaba que él le debía al Jafetz Jaim un rublo por un libro que una vez le había comprado. El Jafetz Jaim rechazó el dinero, diciendo que él no recordaba esa deuda, y era mejor que se acerque a su contador, quien podía tener anotada la deuda. Después de recibir la contestación, el hombre cambió su tono, diciendo esta vez que quería dar el rublo como donación. El Jafetz Jaim dijo que él no aceptaba regalos, pero si él deseaba, podía donar el dinero a la Ieshivá de Radin.

La persona estuvo de acuerdo con eso, pero cuando el Jafetz Jaim sacó su billetera para darle el vuelto, él le arrebató la billetera y salió corriendo.

El Jafetz Jaim comenzó a correr detrás de él, gritándole mientras lo perseguía que él podía quedarse con el dinero y que lo perdonaba completamente. Más aún, él no permitió que nadie persiguiera a ese hombre”.

El juez interrumpió al abogado diciendo: “Mi querido abogado, ¿realmente tú crees esa historia?”.

“No, yo no la creo, yo creo que es una fábula”, respondió el abogado.

El juez preguntó: “Si ese es el caso, ¿por qué tú traes esta historia como prueba?”.

El abogado contestó: “Perdóneme, su señoría, pero ¿puede usted explicarme por qué historias semejantes no se cuentan sobre usted o sobre mí? ¿Usted no cree que la creación de estas historias sobre una persona atestiguan su grandeza?