La Cebra Depende de Como la Miramos

La reflexión sobre la cebra —si es blanca con rayas negras o negra con rayas blancas— parece, a simple vista, un juego sin importancia. Sin embargo, encierra un mensaje profundo: todo depende de cómo miramos. La percepción puede engañarnos, y muchas veces lo que creemos evidente no es más que el resultado de lo que otros quieren que veamos.

Vivimos en un tiempo en el que los medios, la política, la publicidad y las redes sociales moldean nuestra mirada. Nos imponen narrativas, nos hacen consumir ideas, productos y hasta ideologías. Nos muestran una “cebra blanca” cuando en realidad es “negra con rayas”, y con firmeza proclaman que no puede ser de otra manera. Así, lo que debería ser objetivo se transforma en manipulación.

Nuestros Sabios enseñaron que la verdad, Emet, es el sello de Hashem. Una verdad que es absoluta, que no cambia con la moda ni con la opinión pública. La Emet está compuesta por las letras alef, mem y taf: la primera, la del medio y la última del alfabeto hebreo. Desde el principio hasta el fin, todo es verdad. Como dice el profeta Yirmiyahu (10:10): “Hashem es el Di-s verdadero, Di-s vivo y Rey eterno”.

Hoy más que nunca debemos aprender a ver más allá de lo que nos imponen. Llamar a las cosas por lo que son, no por lo que conviene decir. No permitir que las mentiras ni las distorsiones nos definan. Tenemos en nuestras manos la Torá, eterna y vigente, que nos da la claridad necesaria en un mundo que muchas veces se disfraza de blanco lo que es negro, y oscurece lo que es luz.

Nuestra tarea es mantenernos firmes. No dejarnos llevar por la corriente de la opinión pública, que cambia según intereses ajenos, sino aferrarnos a la verdad de la Torá. Porque cuando estudiamos y vivimos de acuerdo con ella, ya no hay dudas ni engaños: lo blanco es blanco y lo negro es negro.

Que Hashem nos dé la fuerza para ver con claridad, elegir con libertad y vivir con verdad.