Las Políticas de la Memoria

En esta parashá llamada Ekev, que encontramos en Deuteronomio 7:12-11:25, nuestro maestro Moshé nos entrega una doctrina de profunda sabiduría, que trasciende el tiempo y no pierde su vigencia. Ekev nos presenta un contraste fundamental: por un lado, el ideal al que debemos aspirar como pueblo de Israel, y por otro, el peligro que debemos evitar con suma cautela.

El ideal es claro y esperanzador: Hashem nos conduce a una buena tierra, llena de bendiciones materiales y espirituales — aguas, frutos, metales, alimento abundante — donde podremos comer y saciarnos, y bendecir a Dios por Su generosidad. (Deuteronomio 8:6-10)

Sin embargo, junto a esta promesa, Moshé nos advierte sobre un riesgo latente: la posibilidad de olvidar a Hashem nuestro Dios, cuando la prosperidad y la abundancia nos lleven a la soberbia y a atribuirnos el mérito de nuestra riqueza. Olvidar que es Dios quien nos da el poder para alcanzar la prosperidad, y no nuestra propia fuerza, puede arrastrarnos a la decadencia espiritual y social. (Deuteronomio 8:11-17)

La parashá nos enseña que el verdadero desafío no es la pobreza ni la esclavitud, sino la riqueza y la libertad; no es la falta de hogar, sino la comodidad del hogar. En tiempos difíciles, los pueblos se unen y crecen en solidaridad; en tiempos de abundancia, el peligro es la decadencia y el olvido. Así nos muestra Moshé la fragilidad de nuestra condición, y nos llama a mantenernos firmes en la conciencia de nuestra dependencia y responsabilidad ante Dios.

Este análisis ha sido confirmado por pensadores a lo largo de la historia, desde Ibn Jaldún, quien explicó cómo la pérdida de solidaridad social conduce a la caída de las civilizaciones, hasta Giambattista Vico y Bertrand Russel, que describieron el ciclo de decadencia causado por la opulencia y la pérdida de valores.

Pero Moshé no solo profetiza esta realidad, sino que también nos da la clave para evitarla: la memoria. El mandato de recordar es un imperativo divino para todo Israel. A lo largo de la Torá, Moshé nos recuerda una y otra vez — usando el verbo zajor — que recordemos nuestra historia, nuestros sufrimientos, las acciones de Hashem, y la alianza que Él nos dio.

Recordar es el guardián de la conciencia y la base ética que sostiene nuestra sociedad. Sin la transmisión fiel de la memoria de generación en generación, la sabiduría se pierde y la civilización se debilita.

Así pues, amados hermanos y hermanas, la parashá Ekev nos llama a cultivar la memoria como acto sagrado, a no olvidar jamás que todo lo que poseemos y somos viene de Hashem, y a vivir con humildad y gratitud para que la bendición perdure entre nosotros.

Que esta enseñanza inspire nuestro caminar diario y fortalezca nuestra comunidad.