Con el ayuno del 17 de Tamuz damos inicio al período conocido como Ben HaMetzarim, las Tres Semanas de duelo que culminan en Tishá BeAv. No se trata únicamente de recordar acontecimientos dolorosos de nuestra historia, sino de transformar ese recuerdo en una oportunidad de crecimiento espiritual.
Nuestros Sabios instituyeron este ayuno para despertar nuestros corazones.
Si bien en el mismo día en diferentes años acontecieron 5 tragedias en que fueron rotas las Tablas de la ley , quebradas las murallas de Jerusalem, el cese del servicio en el Beit HaMikdash, El general de Roma quemó un sefer Torá y pusieron un ídolo en el Santo Ejal entre otras tragedias que marcaron profundamente el destino del pueblo de Israel. Sin embargo, el verdadero propósito del ayuno no es el sufrimiento en sí mismo, sino inspirarnos a realizar Teshuvá, examinando nuestras acciones y fortaleciendo nuestro vínculo con Hashem.

Cada generación tiene la responsabilidad de preguntarse qué puede hacer para acercar la redención. El Beit HaMikdash fue destruido a causa de nuestras faltas, pero su reconstrucción depende de que incrementemos el amor al prójimo, el respeto mutuo, la unidad, la tefilá sincera y el cumplimiento de las mitzvot.
Que este 17 de Tamuz nos encuentre con un corazón dispuesto a reflexionar, a corregir aquello que sea necesario y a renovar nuestro compromiso con la Torá y con las Buenas acciones.
Que Hashem reciba nuestras plegarias y nuestros esfuerzos, y que tengamos el mérito de ver pronto el cumplimiento de las palabras de los profetas: que los días de ayuno se transformen en días de alegría, paz y celebración para todo Israel.
Que tengamos un ayuno significativo y que merezcamos ver la reconstrucción de Jerusalem y del Beit HaMikdash, במהרה בימינו. Amén.













