Cuando nos preguntan sobre el propósito del trabajo, muchas veces respondemos con naturalidad: “Para conseguir parnasá”. Sin embargo, más allá de esta respuesta práctica, debemos profundizar en la verdadera esencia de lo que significa trabajar desde nuestra perspectiva espiritual.
El ser humano está compuesto de un alma y un cuerpo. La parnasá, el sustento material que necesitamos, es el medio que permite que nuestra alma se mantenga unida a nuestro cuerpo de manera plena, pero no es el fin último de nuestra existencia. La parnasá es solo el canal que facilita nuestra existencia, pero el propósito detrás de nuestra vida es mucho más elevado.
Sí, dependemos de la parnasá para nuestra subsistencia, pero lo que realmente debemos comprender es cuál es el objetivo profundo de que un alma Divina y pura se encuentre aquí, en este mundo físico. El alma, al descender a este plano terrenal, no lo hace únicamente para proveerse de sustento material, sino para rectificar el mundo, para llevar a cabo tikkun olam (la reparación del mundo).
El alma que desciende se enfrenta a un mundo material que, a menudo, parece alejado de su naturaleza espiritual. Esta caída puede compararse a la experiencia de “descender desde un techo muy alto hasta el pozo más profundo”, un descenso necesario para alcanzar el tikkun, el proceso de redención y transformación de cada situación cotidiana.

Esta semana, en la parashá Behar, se nos recuerda la importancia de trabajar durante seis años, pero el séptimo año, debe ser de descanso para Di-s. De igual manera, cada Shabat semanal es un recordatorio de que, a pesar de nuestras ocupaciones laborales, debemos recordar que no estamos aquí para trabajar solo por el sustento, sino para trabajar en la elevación espiritual del mundo. El descanso es una oportunidad para retomar perspectiva y reflexionar sobre la finalidad de nuestra vida.
El trabajo en este mundo no es solo para satisfacer nuestras necesidades físicas, sino para recordar que estamos vivos para cumplir con nuestra misión más elevada: transformar y rectificar el mundo a través de nuestras acciones y nuestros esfuerzos espirituales. La parnasá es el medio que nos permite estar cómodos en el mundo, para poder entregar nuestra energía a la tarea de hacer del mundo un lugar más sagrado, en consonancia con la voluntad divina.
Este concepto es de vital importancia en nuestra época. Vivimos en un tiempo en el que muchas personas sufren de ansiedad y depresión, buscando encontrar satisfacción en la acumulación material. Pero la verdadera satisfacción, el verdadero propósito, no radica en la riqueza material, sino en comprender que la parnasá es solo un medio para facilitar nuestra misión: hacer del mundo un hogar digno para el Creador.
Que cada uno de nosotros, al enfrentar las dificultades del día a día, podamos recordar que la parnasá no es el objetivo final, sino un medio para vivir con dignidad, para cumplir con nuestra misión espiritual y para acercarnos al tikkun olam. Trabajemos no solo por sustento, sino por rectificar el mundo a través de nuestras acciones cotidianas.













