Muchas veces dejamos pasar el tiempo y no entendemos el valor de éste, hasta el grado que lo dejamos pasar sin darle importancia alguna. Vamos a entender el valor del tiempo para poder aprovecharlo a lo máximo que podamos.
La lección de la hormiga:
Dice el versículo: Lej El Nemalá Atzel, Ree Derajea Vejajam, Ve con la hormiga ¡flojo!, mira sus caminos, y adquirirás sabiduría.
Si analizamos los actos y la vida de la hormiga, nos entendemos su conducta.
Las hormigas no tienen Gan Eden, no tienen satisfacciones, no disfrutan la vida, no cumplen Mitzvot, etc., y de todos modos, no se despiertan tarde, siempre trabajan fuerte, no flojean, etc. No tienen jefes que la obliguen a trabajar, no hay un patrón que la esté presionando, no usan despertadores y de todos modos, trabajan muy duro.
Rab Jaim Shmuelebitz, solía mencionar al Midrash que dice, que la vida de la hormiga únicamente dura seis meses y todo el alimento que ingieren en esos seis meses es un trigo y medio.
En una ocasión, encontraron el agujero donde habitaban las hormigas y encontraron 300 cur (74,640 kilos) de trigo.
Los Jajamim le preguntaron a las hormigas: ¿Para qué juntas tanto trigo si sólo vivirás 6 meses de vida? A lo que la hormiga respondió: Tal vez Hashem me conceda más tiempo de vida, para eso junto tanta comida.

Dice Rab Jaim Shmuelebitz: Nunca en la historia se ha escuchado que alguna hormiga viva más de 6 meses.
Las probabilidades de que una hormiga viva más de 6 meses, son mínimas, y con todo y eso, la hormiga se esfuerza toda su vida para esa pequeña probabilidad.
Nosotros como personas, tenemos un problema, que no nos esforzamos, incluso que sabemos que hay una gran probabilidad de llegar al Olam Habá con esfuerzo y dedicación.
El esfuerzo en este mundo, es el único que nos puede llevar al Olam Habá, ya que es seguro que estamos viviendo, es seguro que moriremos y es seguro que el Olam Habá se adquiere con los actos de este mundo.
Debemos aprovechar así como la hormiga cada momento y el esfuerzo que se haga, debe ser el necesario para adquirir Olam Habá.













