Juzgaras a toda persona favorablemente.
El origen y motivo de cualquier discusión entre dos personas, reside en que uno de ellos no ha entendido que el otro no tenía intención ni voluntad de herirle o causarle daño o molestias, sino que es él quien, con sus sospechas, no lo ha juzgado favorablemente y no cumple con las palabras de los Sabios que penetran y descienden hasta lo mas profundo y sin presentarse a tergiversaciones: “…juzga a toda persona favorablemente”.
Para evitar hablar mal de la gente, es importante que nos acostumbremos a pensar antes de sacar nuestras palabras de la boca, y evaluemos si con ellas, no estaremos hiriendo o dañando a alguien.













