No Estamos Solos

Yosi estaba jugando a las escondidas. Era su turno de esconderse. Su amigo contó: 1, 2, 3….50.  Corrió rápido lo más lejos posible y se ocultó detrás de un árbol. Pasaron los minuos 1,2,..5, 10, y nadie aparecía. Tristemente  se dio cuenta que le habían jugado una broma, y que nadie lo estaba buscando. Sollozando, volvió a su casa. No tenía consuelo. Su padre lo abrazó tiernamente y le dijo: Yosi, así se siente Di-s, cuando esconde su rostro, y nosotros no lo buscamos….

Muchas veces sentimos  que no tenemos fuerzas para continuar, bajamos los brazos como si no hubiera nada más que hacer. Pero ahí, cuando toques fondo, recuerda: Hashem está contigo. Él es tu mejor amigo. Cuéntale todos tus problemas. Yo se que Él ya los conoce, pero a veces, El espera que le abramos nuestro corazón, que le lloremos como lo hacíamos cuando nos acurrucábamos en los brazos de nuestro papá, y luego sentíamos que todo iba a estar bien.

Di-s te quiere mas que nadie en este mundo, y quiere lo mejor para ti.  Es cierto que a veces la realidad nos golpea fuerte, pero si tenemos la seguridad de que hay Alguien que nos está cuidando constantemente, y que guía nuestra vida, es más fácil superar todas las pruebas que se te ponen por delante.

El saber que nunca estamos solos en esta batalla, nos da las fuerzas para seguir adelante, para poder levantarnos cada mañana, para ver el sol que nos ilumina, y volver a sonreírle a la vida.

Todos tenemos problemas. Te podría asegurar que nadie la pasa por arriba en este mundo. Vinimos a perfeccionarnos, a pulir nuestra alma que es como un brillante y a veces necesita un pulido más profundo.

La misma desesperación, no nos deja ver la salida. Pero si somos capaces por un momento de separarnos del problema, podremos ver las cosas con ojos más objetivos y así también podremos comunicarnos con Hashem, no desde la posición del niño dolido que todos llevamos dentro, sino como el hijo que pide a Quien sabe tiene el poder de cambiarle la vida en un instante.

No dejes de comunicarte con Di-s, pídele, ruégale, llórale, pero por sobre todo, háblale con todo tu corazón. ¡Él está esperando eso de ti!