Nos acercamos a Iom Kipur, el día más sagrado del año, el Iom Hakadosh. La Torá nos enseña: “Porque en este día Él os perdonará, os purificará, para que quedéis limpios de todos vuestros pecados ante Hashem” (Vaikrá 16:30). Es el día en que la esencia de nuestra alma se conecta directamente con el Creador, y en el que tenemos la oportunidad única de empezar de nuevo.
En estos días recordamos cómo, tras el pecado del becerro de oro, nuestro maestro Moshé ascendió al monte Sinaí para rogar por el perdón de Israel. Cuarenta días después, el 10 de Tishrei, bajó con la noticia del perdón divino. Desde entonces, quedó la misma energía y Iom Kipur quedó marcado en nuestro calendario como el Día de la Expiación.
Durante casi 26 horas nos abstenemos de comer y beber, de bañarnos, de usar calzado de cuero, de mantener relaciones conyugales y de aplicarnos cremas o perfumes.
Pero lo principal es el trabajo interno: la teshuvá, la plegaria y la re-conexión profunda con nuestro Creador.

En la sinagoga nos reunimos para elevar nuestras plegarias en los cinco servicios del día: K@l Nidre, Shajarit, Musaf, Minjá y Neilá. Cada uno de ellos nos acompaña en un proceso espiritual que culmina con el toque del shofar, el cierre de las puertas celestiales y la proclamación: “El año que viene en Jerusalén”.
Iom Kipur es un día que tiene la energía de limpiar nuestra alma por ende es también un día de esperanza y alegría, porque confiamos en que Hashem recibe nuestra teshuvá y nos bendice con vida, salud y paz. Al finalizar el ayuno, nos reuniremos en familia y comunidad, agradeciendo por el perdón divino y comenzando a prepararnos para la alegría de Sucot.
Que sepamos aprovechar este tiempo de reflexión y reparación, y que seamos todos sellados en el Libro de la Vida para un año de bendición.













