Esta semana leemos la perashá Haazinu, donde Moshé Rabenu, en sus últimos días, se dirige al pueblo de Israel con palabras cargadas de eternidad. Entre ellas encontramos el versículo: “Si fueran sabios hubieran esclarecido esto, habrían discernido hasta el final” (Devarim 32:29).
Nuestros Sabios nos enseñan que uno de los mayores desafíos del ser humano es vivir con conciencia de su propio final. La naturaleza nos lleva a pensar y actuar como si la vida fuese eterna. Sin embargo, Moshé nos invita a reflexionar: si verdaderamente fuéramos sabios, contemplaríamos desde jóvenes el rumbo de nuestra existencia, y viviríamos de tal modo que, al llegar al final, no tuviéramos nada de qué arrepentirnos.

Como rabino y como médico, el Rav Avraham Twerski —de bendita memoria— compartía una enseñanza profunda: muchas personas en sus últimos días expresan arrepentimientos no por lo que no lograron materialmente, sino por lo que dejaron de vivir espiritualmente y emocionalmente. “Desearía haber pasado más tiempo con mis hijos”, decían, o “quisiera haber llegado a conocerlos mejor”. Nadie recordaba con nostalgia las horas extra en la oficina.
La parashá de esta semana nos llama a tomar esta conciencia ahora, cuando todavía estamos a tiempo. Que no tengamos que esperar a los últimos momentos para descubrir lo esencial. Que cada día sea una oportunidad para acercarnos a quienes amamos, para invertir nuestro tiempo en aquello que realmente tiene valor y para servir a Hashem con alegría.
¡Si tan solo fuéramos sabios! Que la enseñanza de Haazinu nos inspire a vivir con visión, con responsabilidad y con corazón, para que cuando llegue el final podamos mirar hacia atrás sin lamentos, sino con gratitud y plenitud.













