Ser como un árbol es ser paciente. Es comprender que las grandes cosas no suceden en un abrir y cerrar de ojos, sino que se desarrollan lentamente.
Ser como un árbol es comprender que las crisis son parte de la vida, y para que una pequeña semilla eche raíces y crezca un tallo, debe enterrarse en la tierra y deshacerse. Sin esto, permanecerá pequeña y cerrada, y no alcanzará su potencial.
Ser como un árbol es comprender que cada estación de la vida es hermosa a su manera: hay un momento para florecer y un momento para mudar las hojas, hay períodos de crecimiento visible y períodos de fortalecimiento interior oculto.
Ser como un árbol es estar conectado con tus raíces: sacar fuerza y estabilidad de ellas y saber que, incluso si el viento te doblega, te mantendrán erguido.

Ser como un árbol es levantar la cabeza al cielo y anhelar la abundancia que vendrá de arriba. Ser como un árbol no es mirar de reojo a otros árboles ni examinarte en relación con ellos. Es recordar que no hay otro árbol como tú en el mundo y que no compites con nadie, solo contigo mismo.
Ser como un árbol es ser generoso. Es dar fruto que endulce el día a los demás, dar sombra a los cansados y dar refugio a los pájaros, sin calcular lo que recibirás a cambio.
Ser como un árbol es comprender que cada año te aporta un toque de sabiduría y experiencia vital.
Ser como un árbol es recordar que incluso en los días más duros del invierno, la primavera siempre llega al final.
Ser como un árbol es no preocuparse por la pregunta “¿Qué pasará?” y “¿Cuándo llegará el fin?”, sino concentrarse en crecer sin hacer cálculos ni medir resultados.
Ser como un árbol es creer que hay un ángel de arriba que te llama a crecer y que, aunque ahora seas pequeño y tus fuerzas sean limitadas, eres capaz de llegar lejos y alto.
Ser como un árbol es saber que cada día es una nueva oportunidad para crecer, fortalecernos y acercarnos un poco más al cielo.
Feliz Tu Bishvat 💐













