Esta semana leemos la perashá Vaetjanán, que contiene algunos de los fundamentos más profundos de nuestra fe, incluyendo el Shemá Israel y la entrega de los Diez Mandamientos. Entre las muchas enseñanzas que emergen de estos versículos, hay una frase que merece especial atención:
“Estas palabras que Yo te ordeno hoy estarán sobre tu corazón…” (Devarim 6:6).
Nuestros sabios explican que la Torá se dirige al corazón de la persona hoy, cada día como si fuera nuevo. Esta formulación encierra una clave esencial para la vida espiritual y emocional del ser humano: vivir con presencia, un día a la vez.
Rav Moshé Sofer, conocido como el Jatam Sofer, enseñó que esta es la forma más efectiva de enfrentar las luchas internas, el iétzer hará. Si una persona se plantea vencer sus instintos negativos para siempre, la carga parece imposible. Pero si se propone dominarlos sólo hoy, ese objetivo se vuelve alcanzable.

En el mundo de la recuperación de adicciones, este enfoque también ha sido central. Rav Avraham Twerski z”l, médico y rabino, relataba que muchos de sus pacientes superaban décadas de dependencia repitiendo un solo principio: “Solo por hoy”. Una meta aparentemente inalcanzable, como la sobriedad de por vida, se vuelve posible si se transforma en una meta diaria.
Así también en nuestra vida de Torá. No pensemos en cuán perfectos debemos ser durante el año, durante toda la vida. Propongámonos ser mejores hoy: rezar con más concentración, estudiar con más atención, responder con más paciencia, ayudar con más disposición. Hoy.
En una generación que corre, planifica, teme al futuro y carga el pasado, la Torá nos invita a volver al presente. La vida se construye de días, y cada día es un universo.
Que en esta semana de Vaetjanán, donde escuchamos nuevamente la voz del Sinaí, podamos renovar nuestro compromiso con la Torá —no como una montaña inalcanzable, sino como un sendero que se recorre paso a paso, un día a la vez.













