Aceptar Dinero

Permítanme compartir con ustedes una enseñanza profunda, inspirada en las palabras de nuestros sabios, acerca de la relación entre el dinero y la vida espiritual. Muchas veces escuchamos que la riqueza puede ser peligrosa, que puede desviar el corazón, que puede nublar el juicio. Y entonces surge la pregunta: “Si la riqueza puede ser peligrosa, ¿acaso debo abstenerme incluso de pedir un aumento de sueldo?”

La respuesta, amados congregantes, es que debemos formular mejor la pregunta. ¿Acaso alguien debería negarse a llevar el sustento a su hogar? Cuando llega el fin de la semana y el empleador entrega el salario, ¿tendría sentido decir: “No quiero recibir nada”? Claro que no. Ese no es el camino de la Torá.

Un aumento de sueldo no es riqueza. Es, en la mayoría de los casos, una necesidad. El pan sube unos centavos, la vida se encarece, y Hashem, en Su infinita misericordia, nos envía los medios para seguir adelante. E incluso cuando llega una bendición inesperada —una herencia, un premio o un negocio próspero— no debemos rechazarla. Porque cuando HaKadosh Baruj Hu otorga vida, sustento y bendición, lo hace para darnos oportunidades: oportunidades de crecer, de hacer el bien, de cumplir mitzvot.

Recordemos que incluso al salir de Egipto, nuestros antepasados sintieron temor ante las riquezas. Pero Hashem les dijo: “Por favor, tomen plata y oro”. Fue una súplica divina. ¿Por qué? Porque la riqueza es también una prueba. Hashem desea ver cómo respondemos cuando nos otorga abundancia: si seguimos siendo humildes, si seguimos siendo judíos íntegros, si continuamos apoyando a la comunidad, asistiendo al templo, viviendo con rectitud y dando caridad con un corazón generoso.

Así como Noaj permaneció justo incluso en tiempos de prosperidad, también nosotros debemos aspirar a ser dignos de confianza cuando Hashem nos bendice. No rechacen la prueba. No se aparten de la bendición. Si algún día reciben una llamada que cambia su situación económica, no protesten: reciban aquello que Hashem les envía y conviértanlo en un instrumento para el bien.

Que sepamos utilizar nuestras bendiciones con sabiduría, que permanezcamos fieles en tiempos de escasez y en tiempos de abundancia, y que cada uno de nosotros sea un ejemplo de integridad y generosidad.